Eres como la ramita de un árbol creciendo para intentar tocar el cielo y algún día estrecharle la mano a la luna. Puede que algún día lo consigas si sigues estirándote, alargando el brazo hasta poder tocarla.
Nuestra vida se basa en acciones monótonas a veces alteradas por ciertas actividades que la hacen un poco menos difícil y más entretenida. Para alterar un poco la rutina de mis días, escribo, canto, pinto, intento plasmar un poco del arte que llevo dentro para intentar entender que tengo aquí, en mi interior. Estoy limitada, pero intento que unos pocos más puedan comprobar este mínimo arte que consigo extraer de mi nudo mental y que se sientan bien viéndolo.
jueves, 23 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Dime qué son para ti unas simples palabras escritas.
Diccionario de la Real Academia Española: Representación gráfica de una palabra hablada.
Maria: Conjunto de símbolos ordenados en una estructura pensada o improvisada de forma rítmica que puede provocar en tu interior sensaciones y emociones capaces de hacerte llorar, reír, sonreír y de dar un giro de 360 grados a tu vida y hacerte ver la vida de otro modo distinto.
Simples letras que juntas pueden llegar a significar más que una caricia o, ¿quién sabe?, tu vida entera.
Simples letras que juntas pueden llegar a significar más que una caricia o, ¿quién sabe?, tu vida entera.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Diario de una chica sin nombre:
Los peces pueden morir por depresión.
Hoy, pues como todos los días, hay un vacío. No es un vacío completo, pues de buena mano lo sé, ya que he sentido peores. Pero es muy agobiante, como un vacío de aire en tu garganta y no consigues que salga la voz. Es el dolor de los recuerdos, la realidad, la situación. Un vacío en tu interior que no sabes cómo rellenar. ¿Es falta de una presencia en concreto? ¿Falta de palabras? ¿Falta de razones? Más bien, un cúmulo de faltas.
¿Has visto alguna vez en las películas a esos niños que empujan una bola de nieve hasta hacerla mucho más grande que al principio? Pues las faltas son así: tienes una bolita de nieve y conforme vas avanzando va aumentando su volumen hasta que supera dos veces tu tamaño y no la puedes sujetar. Entonces, rueda y rueda y no la puedes parar. Si tienes suerte, chocará contra alguien que pasé por allí y la conseguirá parar. Se hará añicos y verás al responsable como tu salvador. Adiós peso. Liberación.
En otras ocasiones, irá recogiendo más y más nieve en su camino de forma que cuando algún muro o persona se interponga en su camino, será tan grande que se habrá vuelto indestructible y cargarás con su peso sobre ti hasta que decidas tú ser quien se destruya.
Pues el vacío es igual: diferentes causas van haciendolo más grande hasta que parece que vas a caer al suelo. Puede que Él esté ahí: tu gran amor, el dios en el que crees, tu algo especial o un completo desconocido. Él podría recogerte, pero puede que no corras esa suerte y no haya nadie para sujetarte.
Ésto es como los peces, ¿no? Ellos pueden morir de depresión.
Los humanos también, sólo que no con tanta facilidad.
Supongo que somos menos sensibles o más cabezotas.
Hoy, pues como todos los días, hay un vacío. No es un vacío completo, pues de buena mano lo sé, ya que he sentido peores. Pero es muy agobiante, como un vacío de aire en tu garganta y no consigues que salga la voz. Es el dolor de los recuerdos, la realidad, la situación. Un vacío en tu interior que no sabes cómo rellenar. ¿Es falta de una presencia en concreto? ¿Falta de palabras? ¿Falta de razones? Más bien, un cúmulo de faltas.
¿Has visto alguna vez en las películas a esos niños que empujan una bola de nieve hasta hacerla mucho más grande que al principio? Pues las faltas son así: tienes una bolita de nieve y conforme vas avanzando va aumentando su volumen hasta que supera dos veces tu tamaño y no la puedes sujetar. Entonces, rueda y rueda y no la puedes parar. Si tienes suerte, chocará contra alguien que pasé por allí y la conseguirá parar. Se hará añicos y verás al responsable como tu salvador. Adiós peso. Liberación.
En otras ocasiones, irá recogiendo más y más nieve en su camino de forma que cuando algún muro o persona se interponga en su camino, será tan grande que se habrá vuelto indestructible y cargarás con su peso sobre ti hasta que decidas tú ser quien se destruya.
Pues el vacío es igual: diferentes causas van haciendolo más grande hasta que parece que vas a caer al suelo. Puede que Él esté ahí: tu gran amor, el dios en el que crees, tu algo especial o un completo desconocido. Él podría recogerte, pero puede que no corras esa suerte y no haya nadie para sujetarte.
Ésto es como los peces, ¿no? Ellos pueden morir de depresión.
Los humanos también, sólo que no con tanta facilidad.
Supongo que somos menos sensibles o más cabezotas.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Cortocircuito emocional: Absolutamente sin vida.
Es difícil explicar en palabras lo que le sucedió. Pero si reprodujéramos la sensación en imágenes, serían, sin lugar a dudas, una progresión de fotografías que formaran la película de una lágrima cayendo poco a poco.
Imagínalo: una muchacha tirada en el suelo, las palmas de las manos abiertas y la las piernas muertas completamente. Un cuerpo absolutamente vacío de fuerza y unos músculos totalmente relajados. Y su cara, pálida como un jazmín, sin resquicio alguno de su color rosado original. La boca entreabierta que señala que miles de palabras querían salir de su boca antes de caer derrotada, pero que ninguna se había encontrado a sí misma significado o sentido alguno, entre el caos de sentimientos, que suficiente para abrirse paso hasta el exterior. El pelo alborotado rodea el contorno de su rostro, dándole unas pocas pinceladas de color. Cae como seda hasta tocar el suelo y reposa allí, la única mota de color que queda en su cuerpo.
Pero imagínate lo peor: sus ojos.
Inexpresivos, totalmente inexpresivos. La negrura que se abre paso en sus pupilas atemoriza a cualquiera que la mire. Dos pozos sin fondo, sin señal alguna de vida en su interior. Sus ojos están muertos.
Como su corazón. Porque, aunque un médico diría que sigue con vida -sólo porque su corazón sigue latiendo-, no es así. ¿Acaso que el corazón siga latiendo significa que siga viva? No, tiene por qué.
A esa muchacha no le queda nada en su interior, y por mucho que la sangre, a duras penas, siga recorriendo sus venas, eso no es estar vivo. Porque su cerebro no funciona, y su corazón no siente nada.
Es lo que ocurre cuando sientes tantas emociones y sentimientos, que tu cerebro no puede con tanta carga, y el corazón menos. Puedes llamarlo "cortocircuito emocional".
Ocurre cuando la tristeza te embarga de tal manera que sufres una "sobrecarga" de impotencia.
Pero estas palabras no son nada, deberías verla en persona, mirarla a los ojos, si es que te atreves a hacerlo. Observarla podría helarte la sangre de cualquier parte del cuerpo.
Pero, déjame decirte, que eso no sería nada.
Porque lo que de verdad es insufrible, es ser tú la que estás ahí tirada, prácticamente muerta, totalmente impotente, absolutamente SIN VIDA.
[5 de Marzo de 2010, 17:56]
domingo, 5 de diciembre de 2010
Género: DRAMA.
Veamos. A menudo hago clic en "nueva entrada" y tengo una aproximación de lo que voy a escribir o alguna frase pensada. Hay otras veces que simplemente pincho por pura necesidad, por costumbre o porque confio que haciéndolo aclararé mis ideas. Ahora a menudo lo hago automáticamente cuando algo en mi mente no está funcionando.
Alguna vez alguien -tanto amigos como conocidos- me han preguntado el por qué de mis numerosas entradas. Bueno, ¿cuál es la razón por la que mucha gente escribe en un diario?
Unos, porque quieren dejar constancia de todo lo que han hecho esta vida y poder leerlo en la posteridad.
Otros, porque necesitan reflexionar sobre su día a día y no tienen mejor forma que hacerlo escribiendo.
Otros, porque simplemente se sienten bien si plasman sus ideas en un papel y así poder ordenarlas.
Aunque también hay algunos que responderían: Cuestión de arte.
Yo, creo que debería contestar todas las respuestas anteriores.
La gente no lo entiende, pero para mí es importante. ¿Cuántas tengo ahora? ¿2114? Puede que en unos minutos tenga 2116. Cada una de ellas es importante, cada una es un sentimiento, cada una es una reflexión, y todas juntas son mi vida.
Porque de cien problemas, de mil lágrimas, de innumerables hechos que marcan tu vida, puedes sacar verdaderas maravillas, y esas maravillas son mis entradas.
¿Ego? Sí, mucho. Así se sobrevive, ¿no?
Así es como supero esta futura novela que, sin duda, será un drama.
Alguna vez alguien -tanto amigos como conocidos- me han preguntado el por qué de mis numerosas entradas. Bueno, ¿cuál es la razón por la que mucha gente escribe en un diario?
Otros, porque necesitan reflexionar sobre su día a día y no tienen mejor forma que hacerlo escribiendo.
Otros, porque simplemente se sienten bien si plasman sus ideas en un papel y así poder ordenarlas.
Aunque también hay algunos que responderían: Cuestión de arte.
Yo, creo que debería contestar todas las respuestas anteriores.
La gente no lo entiende, pero para mí es importante. ¿Cuántas tengo ahora? ¿2114? Puede que en unos minutos tenga 2116. Cada una de ellas es importante, cada una es un sentimiento, cada una es una reflexión, y todas juntas son mi vida.
Porque de cien problemas, de mil lágrimas, de innumerables hechos que marcan tu vida, puedes sacar verdaderas maravillas, y esas maravillas son mis entradas.
¿Ego? Sí, mucho. Así se sobrevive, ¿no?
Así es como supero esta futura novela que, sin duda, será un drama.
sábado, 4 de diciembre de 2010
ALTIBAJO: Ella.
Es increíblemente valiosa. Tiene un don, un enorme don.
Es la dueña de las palabras, de la música, del arte en general.
¿Quién sabe hacer aquello de lo que ella es capaz?
¿Quién sabe hacer aquello de lo que ella es capaz?
Me encanta cuando mueve los dedos removiendose el pelo, peinandose una y otra vez, preocupandose por si los demás la ven. Le preocupa que piensan, pero hasta cierto límite: Ella es ella, y no es nadie más. No da lo que la gente quiere, simplemente vive, intenta ser feliz y hace aquello que así la hace sentir.
Es perfeccionista, maníatica, extremadamente limpia y ordenada. No especialmente sana, aunque una chica esbelta y bien cuidada.
Reflexiona, piensa, una y otra vez saca conclusiones y se replantea el significado de la vida. Paso a paso, golpe a golpe, desilusiones y alegrias, sonrisas o palizas.
Ella es fuerte, vive. Tanto le da que los demás la odien, admiren o envidien.
Aunque siempre tiene su momento de debilidad, y no soporta descubrirse un día siendo menos persona de lo que siempre ha pensado. Sentirse poco generosa, egoísta o hipócrita.
Aunque sabe que ella merece la pena. Es poesía, es belleza.
Suele pensar que sus manías son defectos, aunque en el fondo sabe que eso es lo que la hace especial.
¿La has visto cantar? Es comparable a una noche de luna llena y el cielo lleno de estrellas.
No es exagerar, es afirmar. Ella es por quien vivo, y ella es por quien moriré.
Mírala dibujar, es como un lápiz en cuerpo de humana, pintando sin parar, plasmando realidades infinitas en un simple trozo de papel que jamás nadie más verá.
Y eso no es nada, sus palabras son aún más. Mírala mover sus manos formando letras perfectas, pues todas juntas hacen maravillas que tú jamás harás.
¿No ves que ella es más que humana? Es el arte, es una raza, un ser distinto incomparable a cualquier otro animal.
Pero tan diferente que incomprensible para los demás, pues nadie sabe ver que ella es más que un conjunto de tejidos sin más.
No es un simple cerebro, ella es un mundo.
Un mundo que nunca los demás comprenderán y en el que no se conseguirán adentrar.
[22 de Noviembre, 21:56]
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Lo que ocurrió a un hombre que por pobreza y falta de otra cosa comía altramuces.
"Otro día hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:
-Patronio, bien sé que Dios me ha dado mucho más de lo que yo merezco y que en todas las demás cosas sólo tengo motivos para estar muy satisfecho, pero a veces me encuentro tan necesitado de dinero que no me importa dejar esta vida. Os pido que me deis algún consejo para remediar esta aflicción mía.
-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, para que vos os consoléis cuando os paso esto os convendría saber lo que le sucedió a dos hombres que fueron muy ricos.
El conde le rogó que se lo contara.
-Señor conde -dijo Patronio-, uno de estos dos hombres llegó a tal extremo de pobreza que no le quedaba en el mundo nada que comer. Habiéndose esforzado por encontrar algo, no pudo hallar más que una escudilla de altramuces. Al recordar cuán rico había sido y pensar que ahora hambriento y que no tenía más que los altramuces, que son tan amargos y saben tan mal, empezó a llorar, aunque sin dejar de comer los altramuces, por la mucha hambre, y de echar las cáscaras hacia atrás. En medio de esta congoja y de este pesar notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vio que un hombre comía las cáscaras de altramuces que él tiraba al suelo. Este era el otro hombre de quien os dije que también había sido rico.
»Cuando aquello vio el de los altramuces, preguntó al otro por qué comía las cáscaras. Respondióle que, aunque había sido más rico que él, había ahora llegado a tanto extremo de pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho de encontrar aquellas cáscaras que él arrojaba. Cuando esto oyó el de los altramuces se consoló, viendo que había otro más pobre que él y que tenía menos motivos para serlo. Con este consuelo se esforzó por salir de la pobreza, lo consiguió con ayuda de Dios y volvió otra vez a ser rico.
»Vos, señor conde Lucanor, debéis saber que, por permisión de Dios, nadie en el mundo lo logra todo. Pero, pues en todas las demás cosas os hace Dios señalada merced y salís con lo que vos queréis, si alguna vez os falta dinero y pasáis estrecheces, no os entristezcáis, sino tened por cierto que otros más ricos y de más elevada condición las estarán pasando y que se tendrían por felices si pudieran dar a sus gentes aunque fuera menos de lo que vos le dais a las vuestras.
Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, esforzándose, logró salir, con ayuda de Dios, de la penuria en la que se encontraba. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:
Por pobreza nunca desmayéis,
pues otros más pobres que vos vereis."
[El conde Lucanor, Don Juan Manuel.]
-Patronio, bien sé que Dios me ha dado mucho más de lo que yo merezco y que en todas las demás cosas sólo tengo motivos para estar muy satisfecho, pero a veces me encuentro tan necesitado de dinero que no me importa dejar esta vida. Os pido que me deis algún consejo para remediar esta aflicción mía.
-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, para que vos os consoléis cuando os paso esto os convendría saber lo que le sucedió a dos hombres que fueron muy ricos.
El conde le rogó que se lo contara.
-Señor conde -dijo Patronio-, uno de estos dos hombres llegó a tal extremo de pobreza que no le quedaba en el mundo nada que comer. Habiéndose esforzado por encontrar algo, no pudo hallar más que una escudilla de altramuces. Al recordar cuán rico había sido y pensar que ahora hambriento y que no tenía más que los altramuces, que son tan amargos y saben tan mal, empezó a llorar, aunque sin dejar de comer los altramuces, por la mucha hambre, y de echar las cáscaras hacia atrás. En medio de esta congoja y de este pesar notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vio que un hombre comía las cáscaras de altramuces que él tiraba al suelo. Este era el otro hombre de quien os dije que también había sido rico.
»Cuando aquello vio el de los altramuces, preguntó al otro por qué comía las cáscaras. Respondióle que, aunque había sido más rico que él, había ahora llegado a tanto extremo de pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho de encontrar aquellas cáscaras que él arrojaba. Cuando esto oyó el de los altramuces se consoló, viendo que había otro más pobre que él y que tenía menos motivos para serlo. Con este consuelo se esforzó por salir de la pobreza, lo consiguió con ayuda de Dios y volvió otra vez a ser rico.
»Vos, señor conde Lucanor, debéis saber que, por permisión de Dios, nadie en el mundo lo logra todo. Pero, pues en todas las demás cosas os hace Dios señalada merced y salís con lo que vos queréis, si alguna vez os falta dinero y pasáis estrecheces, no os entristezcáis, sino tened por cierto que otros más ricos y de más elevada condición las estarán pasando y que se tendrían por felices si pudieran dar a sus gentes aunque fuera menos de lo que vos le dais a las vuestras.
Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, esforzándose, logró salir, con ayuda de Dios, de la penuria en la que se encontraba. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:
Por pobreza nunca desmayéis,
pues otros más pobres que vos vereis."
[El conde Lucanor, Don Juan Manuel.]
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