viernes, 31 de diciembre de 2010

Diario de una chica sin nombre:

Hoy, voy a ser feliz por unas horas. Voy a ponerme un poco de color en mis mejillas y retocaré con un poco de brillo mis ojos. Daré un toque rojo a mis labios y luciré unos grandes pendientes.
Esta noche vamos a bailar y a disfrutar. Un vestido, unos tacones y un poco de desmelene para la ocasión. No beberé en exceso, puede que vaya a fumar más de lo que debo, pero tranquilo, voy a controlar. No suelo mover las caderas, pero esta noche haré un esfuerzo: hoy tengo que comerme al mundo, y tengo que estar guapa para ello.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dreams sometimes becomes nightmares.


Cuánto soñamos con cosas que sabemos que son imposibles...
Hay sueños, que a veces llegan a hacerse realidad:
Viajar, estar con esa persona, conocer a alguien, ese difícil examen aprobado, o esa persona a la que tanto odias muerta...
Pero, ¿y cuantos no podrán llegar a realizarse nunca?
En mis sueños, vuelve a la vida. A veces es una gran persona, a veces huyo de él.
A veces ella está ahí, conmigo. Incluso me sonrie, me lo paso bien a su lado.
Pero al despertar, sé que todas esas cosas son imposibles. Ambas personas no estan.
Y, por mucho que sueñe, ¿quién sabe revivir a los muertos, o cambiar a las personas?
Cuando sale el sol y abrimos los ojos, la realidad nos golpea como un mazo.
Ahí, es cuando somos conscientes, de que esos, nuestros anhelos, son verdaderamente imposibles.
¿Razón?
Hay personas que nacen para ser felices, hay otras que solo existen para hacer que la felicidad de los demás se mantenga en pie.
Es por eso, que a veces, los sueños, llegan a convertirse en pesadillas.
[30 de Julio de 2010, 14:24]

Diario de una chica sin nombre: Crisis segunda:

Los recuerdos contraatacan.


Hoy, he vuelto a sentirlo: he recordado. He vuelto a ver en mi cabeza todas esas imágenes que debería haber olvidado. Al fin y al cabo, yo ahora tengo mi propia felicidad. ¿Por qué pasa todo ésto? Se suponía que estaba enterrado bajo el suelo y cerrado con un candado y que ya no estaba en mi vida. Debería odiarle. Oh, dios...


[19 de Diciembre de 2010, 22:26]

lunes, 27 de diciembre de 2010

Vamos a vivir nuestra perfecta vida paralela.


¿Has soñado alguna vez con otro lugar distinto a este?
Un mundo en el que la palabra maldad sea tabú. Un sitio donde el dolor, la tristeza y depresión no aparezcan en el diccionario.
En ese lugar no hay nadie discriminado. Tanto los hombres como el resto de animales son una raza. No existen asesinos ni violadores. No existe ladrón excepto el de los besos robados. No se ven corazones rotos, las lágrimas solo sirven para enseñar enorme felicidad. Los antidepresivos estan proihibidos, la única droga existente es risa.
La diferencia entre negro y blanco solo existe en las piezas de la ajedrez.
El maquillaje solo sirve para el teatro, nadie finge ser otra cosa, cada uno se siente él mismo y así se comporta.
La mentira está enterrada, la muerte no se teme, solo es algo que se espera. Allí la gente va viviendo la vida, no hace falta luchar contra viento y marea. Todo es tan fácil, todos estan tan cerca, no falta apoyo. La vida no parecerá corta, cuando llegue el momento, no habrá ningún al
ma rota.
Las palabras no se matan, las pistolas son de agua, el único riffle que existe es de las paradas de la feria y el únido miedo que se siente es el de las películas del cine.
El dinero no es necesario, la solidaridad es perfecta. No hay ribales, nadie pretende derribarse.
No existe ninguna lucha, no hay guerras, y no falta nunca dinero en las uchas.

Es bonito, ¿verdad que sí?
[31 de Julio de 2010, 22:27]

domingo, 26 de diciembre de 2010

No sabian que Amanda Chang estaba por encima del orgullo.


Amanda Chang no teme a la muerte. La sociedad ha convertido ese hecho en algo que debemos temer, pero ella sabe que la sabrá afrontar. La tomará como algo cálido, algo que estaba esperando. Cuando llegue el momento, no tendrá miedo a morir.
Que pena que los señores Chang no quisieron seguir su tratamiento y no tomaron en serio sus palabras.
Amanda Chang ha sido encontrada en la bañera de su casa.
Los señores Chang están en silencio.
Los señores Chang no saben que decir.
Los señores Chang han dejado morir a Amanda Chang.
Bueno, Amanda Chang esperaba la muerte plácidamente, ¿no?
Tal vez ella sea la normal y nosotros los cobardes.
En cualquier caso, Amanda Chang tuvo valor.




[1 de Agosto, 17:11]

sábado, 25 de diciembre de 2010

Diaro de una chica sin nombre: Crisis primera:

No sabes lo que quieres.

Hoy, me doy cuenta de que, realmente, no sé qué es lo que quiero. Y, sinceramente, tengo miedo. Llega el fin de año y, de nuevo, vuelvo a repetirme a mí  misma que empezaremos el siguiente mejor que el pasado. Pero, en el fondo, no estoy segura.
Y es que se viene una avalancha de recuerdos sobre mí. Recuerdo a cierta persona realmente importante.
Alguien que estuvo todas las tardes haciendome reír, que me dijo cosas que nunca antes nadie me había dicho, alguien a quien quise muchísimo y que siempre fue sincero conmigo. Y de la noche a la mañana, adiós. Ya no estaba. Y me decepcionó.
Pero ahora me doy cuenta de cuánto le echo de menos y tengo miedo a obsesionarme en recuperarlo y que, al contrario de mejorar la situación, la empeore y termine más decepcionada de lo que ya estoy. O peor: que vuelva a querer a esa persona como lo hice algún día.
¿Qué es lo que quiero? ¿Deseo recuperarlo o prefiero intentar -probablemente en vano- borrarlo de nuevo de mi vida y conformarme con lo que tengo?
Yo no quiero hacer daño a nadie, pero menos me lo quiero hacer a mí...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Diario de una chica sin nombre:

Feliz Navidad.


Hoy, faltan cuatro días para la navidad. ¿Y sabeis? No me gusta la navidad. Estoy en contra del consumismo, hipocresía y poca solidaridad común a la gran mayoría de la población en estas fechas. Es sólo una excusa para hacer un consumo compulsivo e hipócrita. Dime, ¿acaso sabe la gran mayoría de la gente que la celebra qué es la navidad? Te aseguro que muchos se sorprenderian si les dijeses que lo que se celebra es el nacimiento de Jesús. ¿Por qué les gusta, pues, esta fiesta? Regalos, salir, regalos, beber, regalos, vacaciones.
"Es una ocasión para ser felices", dicen algunos.
¿Eres feliz cuando tus padres te dan cien euros mientras otros mueren de hambre o te compran la nueva consola del mercado? ¿Qué hay de aquello de la crisis? ¿Qué ha pasado con éso de "no llego a fin de mes"?

Matieral externo
Sí, la navidad hace feliz a aquellos que pueden permitirse el lujo de gastarse al menos mil euros en cosas innece-sarias o que tienen una familia que se reuna con ellos para comer o cenar.
Dime, ¿qué es de los demás? ¿Qué es de los que no tienen un sólo familiar para celebrar la navidad? ¿Qué es de aquellos que no tienen dinero para darse un caprichín para celebrar estas fechas? ¿Qué es de aquellos que ni siquiera son conscientes de que se 
acercan las fiestas pues viven alejados de la tecnología y los calendarios festivos y sólo pueden preocuparse de encontrar la suficiente agua y comida para sobrevivir? ¿Por qué utilizais el dinero de todos para poner luces decorativas? ¿Qué es aquellos ateos, de los testigos de Jehová, los judíos o los evangelístas? ¿Por qué deben pagar la felicidad de los demás si ellos no se la pagan a ellos cuando la necesitan?
Nadie piensa en ellos, claro...
Lo importante es pasar nosotros bien nuestra estúpida y falsa navidad.
Celebremos el nacimiento de Jesús, que tantas cosas buenas nos ha dado a todos en la vida. Celebremos lo orgullosos que estamos de nuestro dios, pues Él nos da la vida y nos guía en el camino a cambio de no cometer pecados.
Felices fiestas, hipocresía.



[19 de Diciembre de 2010, 17:55]

jueves, 23 de diciembre de 2010

Touch the sky.

Eres como la ramita de un árbol creciendo para intentar tocar el cielo y algún día estrecharle la mano a la luna. Puede que algún día lo consigas si sigues estirándote, alargando el brazo hasta poder tocarla.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Dime qué son para ti unas simples palabras escritas.


Diccionario de la Real Academia Española: Representación gráfica de una palabra hablada.

Maria: Conjunto de símbolos ordenados en una estructura pensada o improvisada de forma rítmica que puede provocar en tu interior sensaciones y emociones capaces de hacerte llorar, reír, sonreír y de dar un giro de 360 grados a tu vida y hacerte ver la vida de otro modo distinto.
Simples letras que juntas pueden llegar a significar más que una caricia o, ¿quién sabe?, tu vida entera.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Diario de una chica sin nombre:

Los peces pueden morir por depresión.
Hoy, pues como todos los días, hay un vacío. No es un vacío completo, pues de buena mano lo sé, ya que he sentido peores. Pero es muy agobiante, como un vacío de aire en tu garganta y no consigues que salga la voz. Es el dolor de los recuerdos, la realidad, la situación. Un vacío en tu interior que no sabes cómo rellenar. ¿Es falta de una presencia en concreto? ¿Falta de palabras? ¿Falta de razones? Más bien, un cúmulo de faltas.
¿Has visto alguna vez en las películas a esos niños que empujan una bola de nieve hasta hacerla mucho más grande que al principio? Pues las faltas son así: tienes una bolita de nieve y conforme vas avanzando va aumentando su volumen hasta que supera dos veces tu tamaño y no la puedes sujetar. Entonces, rueda y rueda y no la puedes parar. Si tienes suerte, chocará contra alguien que pasé por allí y la conseguirá parar. Se hará añicos y verás al responsable como tu salvador. Adiós peso. Liberación.
En otras ocasiones, irá recogiendo más y más nieve en su camino de forma que cuando algún muro o persona se interponga en su camino, será tan grande que se habrá vuelto indestructible y cargarás con su peso sobre ti hasta que decidas tú ser quien se destruya.
Pues el vacío es igual: diferentes causas van haciendolo más grande hasta que parece que vas a caer al suelo. Puede que Él esté ahí: tu gran amor, el dios en el que crees, tu algo especial o un completo desconocido. Él podría recogerte, pero puede que no corras esa suerte y no haya nadie para sujetarte.
Ésto es como los peces, ¿no? Ellos pueden morir de depresión.
Los humanos también, sólo que no con tanta facilidad.
Supongo que somos menos sensibles o más cabezotas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Cortocircuito emocional: Absolutamente sin vida.

Es difícil explicar en palabras lo que le sucedió. Pero si reprodujéramos la sensación en imágenes, serían, sin lugar a dudas, una progresión de fotografías que formaran la película de una lágrima cayendo poco a poco.

Imagínalo: una muchacha tirada en el suelo, las palmas de las manos abiertas y la las piernas muertas completamente. Un cuerpo absolutamente vacío de fuerza y unos músculos totalmente relajados. Y su cara, pálida como un jazmín, sin resquicio alguno de su color rosado original. La boca entreabierta que señala que miles de palabras querían salir de su boca antes de caer derrotada, pero que ninguna se había encontrado a sí misma significado o sentido alguno, entre el caos de sentimientos, que suficiente para abrirse paso hasta el exterior. El pelo alborotado rodea el contorno de su rostro, dándole unas pocas pinceladas de color. Cae como seda hasta tocar el suelo y reposa allí, la única mota de color que queda en su cuerpo.
Pero imagínate lo peor: sus ojos.

Inexpresivos, totalmente inexpresivos. La negrura que se abre paso en sus pupilas atemoriza a cualquiera que la mire. Dos pozos sin fondo, sin señal alguna de vida en su interior. Sus ojos están muertos.
Como su corazón. Porque, aunque un médico diría que sigue con vida -sólo porque su corazón sigue latiendo-, no es así. ¿Acaso que el corazón siga latiendo significa que siga viva? No, tiene por qué.
A esa muchacha no le queda nada en su interior, y por mucho que la sangre, a duras penas, siga recorriendo sus venas, eso no es estar vivo. Porque su cerebro no funciona, y su corazón no siente nada.
Es lo que ocurre cuando sientes tantas emociones y sentimientos, que tu cerebro no puede con tanta carga, y el corazón menos. Puedes llamarlo "cortocircuito emocional".
Ocurre cuando la tristeza te embarga de tal manera que sufres una "sobrecarga" de impotencia.
Pero estas palabras no son nada, deberías verla en persona, mirarla a los ojos, si es que te atreves a hacerlo. Observarla podría helarte la sangre de cualquier parte del cuerpo.
Pero, déjame decirte, que eso no sería nada.
Porque lo que de verdad es insufrible, es ser tú la que estás ahí tirada, prácticamente muerta, totalmente impotente, absolutamente SIN VIDA.


[5 de Marzo de 2010, 17:56]

domingo, 5 de diciembre de 2010

Género: DRAMA.

Veamos. A menudo hago clic en "nueva entrada" y tengo una aproximación de lo que voy a escribir o alguna frase pensada. Hay otras veces que simplemente pincho por pura necesidad, por costumbre o porque confio que haciéndolo aclararé mis ideas. Ahora a menudo lo hago automáticamente cuando algo en mi mente no está funcionando.
Alguna vez alguien -tanto amigos como conocidos- me han preguntado el por qué de mis numerosas entradas. Bueno, ¿cuál es la razón por la que mucha gente escribe en un diario?

Unos, porque quieren dejar constancia de todo lo que han hecho esta vida y poder leerlo en la posteridad.
Otros, porque necesitan reflexionar sobre su día a día y no tienen mejor forma que hacerlo escribiendo.
Otros, porque simplemente se sienten bien si plasman sus ideas en un papel y así poder ordenarlas.
Aunque también hay algunos que responderían: Cuestión de arte.
Yo, creo que debería contestar todas las respuestas anteriores.
La gente no lo entiende, pero para mí es importante. ¿Cuántas tengo ahora? ¿2114? Puede que en unos minutos tenga 2116. Cada una de ellas es importante, cada una es un sentimiento, cada una es una reflexión, y todas juntas son mi vida.
Porque de cien problemas, de mil lágrimas, de innumerables hechos que marcan tu vida, puedes sacar verdaderas maravillas, y esas maravillas son mis entradas.
¿Ego? Sí, mucho. Así se sobrevive, ¿no?
Así es como supero esta futura novela que, sin duda, será un drama.

sábado, 4 de diciembre de 2010

ALTIBAJO: Ella.


Es increíblemente valiosa. Tiene un don, un enorme don.

Es la dueña de las palabras, de la música, del arte en general.
¿Quién sabe hacer aquello de lo que ella es capaz?
La Chica Sin Nombre.
Me encanta cuando mueve los dedos removiendose el pelo, peinandose una y otra vez, preocupandose por si los demás la ven. Le preocupa que piensan, pero hasta cierto límite: Ella es ella, y no es nadie más. No da lo que la gente quiere, simplemente vive, intenta ser feliz y hace aquello que así la hace sentir.
Es perfeccionista, maníatica, extremadamente limpia y ordenada. No especialmente sana, aunque una chica esbelta y bien cuidada.
Reflexiona, piensa, una y otra vez saca conclusiones y se replantea el significado de la vida. Paso a paso, golpe a golpe, desilusiones y alegrias, sonrisas o palizas.
Ella es fuerte, vive. Tanto le da que los demás la odien, admiren o envidien.
Aunque siempre tiene su momento de debilidad, y no soporta descubrirse un día siendo menos persona de lo que siempre ha pensado. Sentirse poco generosa, egoísta o hipócrita.
Aunque sabe que ella merece la pena. Es poesía, es belleza.
Suele pensar que sus manías son defectos, aunque en el fondo sabe que eso es lo que la hace especial.
¿La has visto cantar? Es comparable a una noche de luna llena y el cielo lleno de estrellas.
No es exagerar, es afirmar. Ella es por quien vivo, y ella es por quien moriré.
Mírala dibujar, es como un lápiz en cuerpo de humana, pintando sin parar, plasmando realidades infinitas en un simple trozo de papel que jamás nadie más verá.
Y eso no es nada, sus palabras son aún más. Mírala mover sus manos formando letras perfectas, pues todas juntas hacen maravillas que tú jamás harás.
¿No ves que ella es más que humana? Es el arte, es una raza, un ser distinto incomparable a cualquier otro animal.
Pero tan diferente que incomprensible para los demás, pues nadie sabe ver que ella es más que un conjunto de tejidos sin más.
No es un simple cerebro, ella es un mundo.
Un mundo que nunca los demás comprenderán y en el que no se conseguirán adentrar.

[22 de Noviembre, 21:56]

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Lo que ocurrió a un hombre que por pobreza y falta de otra cosa comía altramuces.

"Otro día hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:


-Patronio, bien sé que Dios me ha dado mucho más de lo que yo merezco y que en todas las demás cosas sólo tengo motivos para estar muy satisfecho, pero a veces me encuentro tan necesitado de dinero que no me importa dejar esta vida. Os pido que me deis algún consejo para remediar esta aflicción mía.


-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, para que vos os consoléis cuando os paso esto os convendría saber lo que le sucedió a dos hombres que fueron muy ricos.


El conde le rogó que se lo contara.


-Señor conde -dijo Patronio-, uno de estos dos hombres llegó a tal extremo de pobreza que no le quedaba en el mundo nada que comer. Habiéndose esforzado por encontrar algo, no pudo hallar más que una escudilla de altramuces. Al recordar cuán rico había sido y pensar que ahora hambriento y que no tenía más que los altramuces, que son tan amargos y saben tan mal, empezó a llorar, aunque sin dejar de comer los altramuces, por la mucha hambre, y de echar las cáscaras hacia atrás. En medio de esta congoja y de este pesar notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vio que un hombre comía las cáscaras de altramuces que él tiraba al suelo. Este era el otro hombre de quien os dije que también había sido rico.


»Cuando aquello vio el de los altramuces, preguntó al otro por qué comía las cáscaras. Respondióle que, aunque había sido más rico que él, había ahora llegado a tanto extremo de pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho de encontrar aquellas cáscaras que él arrojaba. Cuando esto oyó el de los altramuces se consoló, viendo que había otro más pobre que él y que tenía menos motivos para serlo. Con este consuelo se esforzó por salir de la pobreza, lo consiguió con ayuda de Dios y volvió otra vez a ser rico.


»Vos, señor conde Lucanor, debéis saber que, por permisión de Dios, nadie en el mundo lo logra todo. Pero, pues en todas las demás cosas os hace Dios señalada merced y salís con lo que vos queréis, si alguna vez os falta dinero y pasáis estrecheces, no os entristezcáis, sino tened por cierto que otros más ricos y de más elevada condición las estarán pasando y que se tendrían por felices si pudieran dar a sus gentes aunque fuera menos de lo que vos le dais a las vuestras.


Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, esforzándose, logró salir, con ayuda de Dios, de la penuria en la que se encontraba. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:


Por pobreza nunca desmayéis,
pues otros más pobres que vos vereis."


[El conde Lucanor, Don Juan Manuel.]

viernes, 26 de noviembre de 2010

Siempre queda un hueco, su hueco.

Porque hemos pasado mucho: risas, lloros, miradas, palabras, silencios, tardes, mañanas, mediosdías, noches, cenas, comidas, desayunos, almuerzos, paseos, compras, anécdotas, penurias, amor, amistad...
Hemos pasado tanto, y todo está tan perdido.
Pero tranquila, has sido una persona muy grande aquí, eso tienes que saberlo.
De ti guardaré todo lo bueno, lo malo lo estoy enterrando.
Olvidemos las heridas y recordemos todos los abrazos...

Una pequeña parte de este complicado mundo:

¿Cómo describirme?
Si ni yo misma creo conocerme. Soñadora, luchadora, creativa, complicada, sensible y, si me lo permites, inteligente. No puedo resumirme, pues son un sinfín de cualidades y defectos.
Soy una de esas personas grandes encerradas en un cuerpo demasiado pequeño para su contenido. Oh, sí, puedes llamarlo "ego", pero, ¿para qué negar aquello que opino?
Soy difícil, para nada sencilla.
Descrifrarme es un desafío, pocas personas pueden hacerlo. Valoro mucho pequeños detalles, demostraciones verdaderas de amor o amistad. Encaprichada, un poco egoísta, imponente, maníatica e irritantemente perfeccionista. Soy un carácter duro aunque tengo infinitos momentos de debilidad: no es muy difícil derrumbarme.Puedo parecer una persona alegre, pero pueden cambiar esa imágen en solo unos segundos. Totalmente sensible, insegura, interrogativa. Soy como un gran signo de interrogación, eso es.
Preguntas, preguntas, más preguntas. Tanto sobre mí misma como sobre los demás, sobre el mundo, el universo, el existir.
Alguna vez me han dicho que sería una buena filósofa o una excelente psicóloga.
¿Quién sabe? Tal vez tengan razón y tenga más cualidades aquí dentro de las que yo creo.
Desde luego, sé que soy grande.
No soy optimista, tampoco me definiría como pesimista. Tal vez simplemente sea realista.
He tenido que saltar muchas piedras -incluso rocas, me aventutaría a afirmar- y mi camino no ha sido llano. He soportado tantos males que no sabría redactarlos. Pero eso sirve para crecerse, me estoy ganando un futuro.
Aunque eso también me ha convertido en una pequeña chica sensible. Lloro con una simple película, puedo derrumbarme con un libro y puede que todo me afecte con un tono especial.
Pero estoy orgullosa de mí: ya lo creo que sí.
¿No lo ven? Puede que estén ciegos, ¿quién sabe?
Tal vez no pueden ver más allá de sus narices y no ven lo que es un auténtico valor: algo más allá del maquillaje o del cuerpo, algo más allá que un par de vestidos caros y detalles superficiales.
Tal vez el mundo esté lleno de falsedad y nadie sepa ver por encima de la belleza exterior. Puede que, tal vez, no sepan que una imágen, unas palabras escritas, una voz, una personalidad, son algo que pueden cambiarte la forma de ver el mundo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Dalhimen.

De pronto, un dolor la invadió por completo, se hizo débil, la verdad se le clavó en el pecho como una estaca. Su cuerpo perdió la fuerza y sus piernas perdieron el apoyo. Se aferró con sus uñas, que se clavaron en vieja y polvorienta pared y la fueron desgarrando hasta sangrar. Su llanto fue aumentando, sus gritos cada vez eran más dolorosos.
Ver el estado de Elisa hizo a Rubén sentirse como si el causante hubiera sido él. Se tiró al suelo y la agarró para abrazarla con fuerza. Arrimó la cabeza de Elisa a su pecho y la apretó hacía él, apoyando su mejilla en el pelo marrón de la muchacha.
Ella se comportaba como si le hubieran metido un puñal en el corazón. Sus gritos eran completamente desgarradores, sus manos se aferraban a su pecho, sus uñas se clavaban en su piel hasta hacerse sangre, agarraba su vestido estirando hasta desgarrarlo. Se encogía en sí misma, y se agarraba a su pecho como si le ardiera por dentro, como si un dolor incalculable la estuviera torturando, como si su corazón se estuviera haciendo pedazos.
Rubén la apretó aún más hacía él, y allí quedaron, abrazos en el suelo, los dos con lágrimas en los ojos, ella muriendo de dolor y de pena, él muriendo por carecer de una solución, por ver a alguien a quien tanto quería en un estado tan penoso, triste y deprimente…
Sentía que si la soltaba, ella no volvería, se marcharía de ese mundo, y la atrajo más hacia él, la abrazó hasta sentirla parte de él. La retuvo con él hasta que sus manos se debilitaron y no tuvo fuerzas para agarrarse el pecho. Entonces sus manos se dejaron caer y se dejó abrazar, dejó que él sujetara su cabeza y cerró los ojos, deseando no abrirlos nunca más…


Y otro grito, pero este ya no era un sueño.
Desperté con un chillido, noté un sudor frío por todo el cuerpo y sentí como si la realidad hubiera caído sobre mí como una roca.
Había sido una pesadilla, una horrible pesadilla. Me había visto a mí misma, había visto mi propio dolor desde arriba, había revivido un momento de mi vida que creía haber olvidado, un momento de mi vida del que ya no era consciente, que pensaba que había guardado en un cajón bajo llave.
Y de nuevo sentí las lágrimas caer por mi mejilla, mi cuerpo se volvió débil y me sentí inservible.
¿Qué había sido de Rubén? Con lo mal que él lo había pasado por su culpa y ella lo había dejado abandonado, lo había olvidado a la primera de cambio. ¿Cómo estaría él? Si ni siquiera había ido a verlo, a explicarle que seguía allí, a pedirle disculpas por todo lo que le había hecho pasar.
¡¿Qué había hecho?! ¡¿En qué me había convertido?! ¡Había dejado a la persona que más la había ayudado sin ninguna explicación! Ni siquiera me había parado a pensar ni una sola vez en la ayuda que él me prestó, la de veces que me había quedado sola y que solo él vino a ayudarme. Ni siquiera había sido capaz de ver que mientras él se jugaba el pellejo por mí yo lo ignoraba y lo dejaba tirado, una y otra vez.
Presumía de no ser como los demás y por estar pendiente de sacar críticas, me dejé arrastrar por la multitud… me convertí en uno de ellos…
Sentía ganas de morir, algo me mataba por dentro, tenía nublada la vista y notaba las mejillas mojadas. Algo oprimía mi pecho, sentí el color marcharse de mis mejillas, y dejé de ver. Mis ojos se llenaron por completo de lágrimas y lo vi todo borroso. Dejé a mi cuerpo caer, mi cabeza quedó sobre la almohada, mis ojos quedaron abiertos, pero sin ver nada. Sentí frío, mucho frío, desee que alguien me abrazara, desee que alguien me diera calor… Después de meses y meses sin él, me di cuenta de lo mucho que me hacía falta Rubén.




5 de Enero, 17:12

Yo no sé que veo en tus ojos.

- Porque eres mi corazón, y no veo nada más necesario en este mundo que tú, te llames como te llames.
La sincerdad con la que me habló inundó mi cuerpo de una sensación de felicidad indescriptible. Me tranquilizó, me sentí bien, más que bien, me sentí tan querida...
Esperó en silencio, pero yo no iba a responder, no tenía apenas palabras.
- ¿Es que no me crees? -un leve atisbo de desesperación apareció en sus ojos.
- Sí te creo, porque no hay más verdad que la que veo siempre en tus ojos.
- Yo no sé que veo en tus ojos... -posó su mano en mi mejilla y me acarició-. Demasiada belleza para saberlos describir.
Copié su gesto y acaricié sus mejillas. Él respondió agarrando con una mano mi pelo, con toda la delicadeza posible, como si fuera una muñequita de porcelana, y poco a poco, fue acercándo mis ojos hacía los suyos.
La sensación de bienestar que sentía fue aumentando. Seguí acercándome a sus labios, los atraí hacia los mios y me fundí en ellos, me uní a su cuerpo como si formara parte de él, nos acoplamos el uno al otro, como si crearamos un solo ser.
Hubiera dado lo que fuera por quedar abrazada a Rubén hasta el resto de mis días. De todos modos, ninguno de los dos iba a morir nunca, así que teníamos una eternidad por delante sin riesgo alguno de perdernos el uno al otro: al fin y al cabo, ya estabamos muertos.


La felicidad.

Imperfecta, intocable, prácticamente inalcanzable. Pocos la ven, algunos afirman que no existe, otros que se esconde y solo se deja ver de vez en cuando. Otros difieren: la controla el dinero.
No puedo asegurarte que exista, aunque me decanto por la opción de que hay momentos en los que somos afortunados y la sentimos, pero no somos conscientes. Y es que así es la felicidad: la deseamos a todas horas, pero cuando aparece es invisible para nuestros ojos. La sentimos, pero no somos conscientes de su presencia. Supongo que precisamente por eso se llama felicidad a esos momentos, porque es una sensación agradable, y aunque no la vemos, ahí está.
Simplemente, hay que buscarla, no obsesionadamente, si no haciendo lo que más nos gusta.
No hace falta dinero, a veces basta una sonrisa, un abrazo, o una mirada. Y si te paras a pensar, entonces, tal vez, te des cuenta de que eres más feliz de lo que piensas.





ELLES.

- Los rubios, los morenos, los pelirrojos, los castaños, los que te miran, los que bajan la mirada, los que te sonríen, los que lloran, los que no dicen nada, los que lo dicen todo, los que callan mucho, los que dicen poco, los que quieren hablar, los que prefieren permanecer en silencio, los que saben que piensas a cada segundo, los que no te entienden nunca, los que te meten en líos, los que te ayudan en todo, los gordos, los flacos, los medianos, los anoréxicos, los que comen, los que no comen, los que comen a escondidas, los que hacer ejercicio, los que no, los que estudian, los que trabajan, los que ni estudian ni trabajan, los que se quieren, los que no, los que sollozan, los que ríen, los que te escuchan, los que te hablan, los que no te hacen caso, los que no te dejan en paz, los que hacen como que te escuchan, los que te dicen que te calles, los que te piden que hables, los que tienen corazón, los que se guían por el dinero, los que lo hacen por el sentimiento, los que oyen música rock, los que oyen música pop, los que oyen baladas, los que no oyen música, los que prefieren en negro, los que prefieren el blanco, los que no se saben decidir, los que tienen miedo, los que son valientes, los que…
Los amigos, y los amigos de verdad.

Paula Martínez Ruíz
Andrea Asensio Antón
14 de Julio, 17:31

La pequeña Peter Pan que no quiere ser adulta.

Porque no había cosa que le diera más miedo que las titilantes velas que hacían bailar sus llamas sobre el pastel de chocolate. Porque le aterraba la tablita ovalada de chocolate que rezaba la palabra 'Felicidades' con letra cursiva y estilística, y quería huir del montón de nata que se acumulaba en los bordes de la tarta. Por primera vez, no le gustaba cumplir años: y es que tenía tanto miedo de crecer, tanto miedo de hacerse mayor, madurar y perder su inocencia... No quería tener que abrir los ojos y encontrarse un mundo que no era el mismo de su infancia. Quería ser una pequeña Peter Pan, quería seguir siendo la niña ingenua que creía que vivía en mundo de principes y princesas y no existia el dolor y la injustícia en la sociedad.

Por primera vez, no quería cumplir años y obligarse a ser adulta.



12 de Julio, 19:49

miércoles, 27 de octubre de 2010

Por todo: GRACIAS.

Paula Martínez Ruíz.



Gracies, de tot cor.

Records.

Y me dolió verme en aquella situación. En ese momento no me di cuenta, pero ahora soy consciente de que es una, sino no la más, de las cosas más duras que me ha tocado hacer en esta vida. Me atreví a abrir esa carta, palpé el trozo en blanco en el que debería haber un remitente que nunca sabría a quien corresponder. Comprobé a fecha y el lugar en los que había estado cuñada la carta: en Marzo o Mayo, Valencia. Examiné los restos de pegamento, la forma de la huella, pringada en aquella sustancia pegajosa y sucia, de los dedos de alguien a quien, tal vez, ni siquiera conocia. El papel mal recortado, pegado torcido, las letras a ordenador cuidadosamente seleccionadas.
Y, sin pensarmelo dos veces, saqué su contenido: un simple papel retocortado con apenas una linea de texto.
Pensé que no me asustaba leerlo, ya sabia lo que ponia.
Pero una vez leí aquellas palabras que ahora me obligo a olvidar, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y la obviedad se me clavó en los huesos y se adueñó de mis emociones.
Lo peor fue que tenía que esconderlas: debía limitarme a hacerme la sorprendida (que no era que no lo estuviese) y fingir que ni un pequeño atisbo de tristeza se asomaba en mí.
Contení las lágrimas con todas mis fuerzas, deseé no llorar. Pedí al Dios en el que nunca había creído que todo fuera una broma pesada por haber hecho algo malo en mi miserable vida. Creo que, en aquellos días, incluso llegué a rezar por si alguna fuerza en la que no creía me podía ayudar.
Pero no sucedió nada. Tuve que seguir agachando mi cabeza y escondiendo mis incomprendidas lágrimas.
Y así varios días, en casa y en la escuela. Fui deseando contarselo a alguien y encontrar consuelo en sus hombros y en sus palabras. ¿Pero acaso tenía amigos que hicieran eso? Nadie me ofrecería su pañuelo para llenarlo de mocos sin pedir que se lo lavara a cambio. Así volvía cada día a casa, lamentandome de mi propia existencia y mi cobardía por no mostrar que todo eso me afectaba de verdad en lo más fondo de mi ser.
¿Iba a acabar así? ¿Y ya está? ¿O acaso esto solo era el principio de una gran temporada de sufrimiento? ¿El fin de esa vida iba a significar también el de la mia, o sería solo el comienzo del camino para cambiar la mia?
No sé cuantos años han pasado de ello, y prefiero no acordarme, quisiera no recordarlo nunca. Pero si sé que nunca le encontraré respuesta a tanta pregunta, ni siquiera a la identidad de la única persona que me informó de que acababa de convertirme en una miserable huerfana de padre.





19 Marzo, 22:53

Clara.

El seu nom no li feia justícia. De clara no tenia res. Dos portes infranquejables s'interposaven entre la ment de Clara i els ulls dels demés. Ella sabia molt bé adivinar els pensaments dels qui la rodejaven, les seues preocupacions, però ella era una tomba en lo referent a sentiments.
Qualsevol a qui li hagueses preguntat sobre ella, t'haguera dit que això no era així, que Clara era tan fàcil de llegir com un llibre obert. Però confundien la seua bona actuació amb la veritat. Si estava mal, actuaba. Si estava regular, actuava. Si no sabia que fer, actuava.
La veritat es que haguera sigut una bona actriu. Se li donava tan bé fer-se la inocent que tots pensaben que era ben tonteta. Creien que no sabia mentir.





20 Marzo, 22:57

MARINA.

"No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día a vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca.
Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mio."

[Óscar]





"- Habrá advertido que no tenemos electricidad, Óscar. Lo cierto es que no creemos demasiado en los adelantos de la ciencia moderna. Al fin y al cabo, ¿Qué clase de ciencia es esa, capaz de poner un hombre en la Luna pero incapaz de poner un pedazo de pan en la mesa de cada ser humano?

- A lo mejor el problema no está en la ciencia, sino en quienes deciden cómo emplearla."

[Germán]


Marina, Carlos Ruiz Zafón.

AZULOSCUROCASINEGRO.


-Por qué te quiero en 65 palabras:
Te quiero porque creo que entiendes como soy. Te quiero porque a tí te puedo contar lo que a nadie le puedo contar. Porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de ser vacía. Te quiero porque me preguntaste cuántos años tenía cuando murió mi padre, y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría...
- ¿Qué te gustaría?
- No sé, no lo he podido escribir. Se me agotaron las palabras. 65 palabras son muy pocas, ¿no?



[AzulOscuroCasiNegro]

Cuestión de odio.

¿Odiar? Sí, odio la fruta, gran parte de la verdura, los callos y los espárragos. Odio High School Musical y a los Jonas Brother. También a Hannah Montana, aunque medianamente la soporto. Odio a Bisbal y a Paulina Rubio, y no hace falta ni nombrar Camela. Odiaba Fondo Flamenco, creo que ahora lo puedo "pasar". Odio los nicks cutres y las frases de amor cutres y patéticas. Odio a las niñatas que hablan del amor como si fuera una cosa super cursi, y a las que ponen frases patéticas en sus "fOtaKaS" en el espejo. No soporto las minúsculas mezcladas con las mayúsculas y a los que cambian todas las B por las V. Odio a los pavos incultos que no saben ni quien era Hitler y las pavas que hacen cualquier tontería y ya piensan que son super guays. Odio a las inútiles que se hacen una foto en plano contrapicado y etiquetan a todo su tuenti para que vea su NULO arte. Odio el color rosa, la gente que va siempre con deportivas, el conejito de playboy y las cadenas de rechulones. Odio los libros con poco margen y las fotos con poco contraste.
Odio muchísimas cosas en este mundo, pero ¿tú? No sabía que se pudiera llegar a odiar a alguien tanto, hasta una vez muerto.







11 de Julio, 15:08

Rosa, sinónimo de perdición.

En el mismísimo momento en el que esa mano te tiende una rosa roja, sientes romanticismo, ternura. Me aventuraría a afirmar que sientes felicidad.
Pero, al fin y al cabo, esa rosa acaba mueriendo.
Las rosas, como la vida, tienen un fin. Marchitan, al igual que el color rosado de nuestras mejillas, se las lleva el viento como nuestras cenizas al morir, o como nuestra piel desaparece cuando es consumida por el tiempo y los insectos.
Y, como las rosas y la vida, terminan muchas otras cosas.
Entre ellas, el amor.
Algún día, muere.
Los novios cortan su relación, los matrimonios se separan, la familia se distancia e, incluso los amigos, se van quedando atrás en el camino.

Muchos opinan que una flor artificial no es romántico. Cutre, lo suelen llamar.
Yo opino todo lo contrario: el plástico, al contrario que las rosas reales, no muere.
Una flor real representa el fin, el plástico representa la eternidad.

Moriría por una rosa artificial.


29 de Agosto, 20:16

lunes, 18 de octubre de 2010

Masacre en las cámaras de gas.

Y yo, que acudí allí pensando que me darian un trabajo, me encontré con un panorama desolador, terrible, tan triste. Me sentí verdaderamente impotente, inútil por no poder evitar lo que allí ocurria. Vi con mis propios ojos como aquella gente sonreia agradecida por poderse dar una ducha después de tantos días de sufrimiento. Al menos, aquellos alemanes les dejaban limpiar sus cuerpos sudados y sucios. Era un lugar estrecho, con unos grifos salientes de la pared de azulejos. Los judios se dirigieron hacia las perchas en las que debian colgar sus prendas para entrar a la ducha. En cada percha había un número para, al salir, idenificar su uniforme de recluso. Todos, al verlo, dieron por hecho que, tras lavarse, saldrian a coger sus ropas y volverian al trabajo de nuevo. Pero cuando dieron la señal y los allí presentes abrieron sus grifos correspondientes para comenzar la limpieza, les sorprendió algo que no era agua. De pronto, un gas empezó a invadir sus pulmones, a taponar sus gargantas, a marearlos. Algunos echaron las manos al cuello, otros, al comprender que aquello no era nada bueno, intentaron inúltimente abandonar aquel espantoso lugar. Pero se encontraron encerrados y, en poco tiempo, empezaron a caer los primeros. El miedo, la desesperación, el pánico al comprender para que estaban allí y no había forma alguna de salir provocaron un terror indescriptible. No he visto escena más dolorosa en mi vida. Los gritos importentes, los niños, las mujeres, unos pocos intentaban agarrarse a sus familiares y a los compañeros que allí habían conocido. Pero el gas fue letal, pronto estuvieron todos muertos. Unos encima de otros, un brazo por aquí, un brazo por allá.
Desolador. Cuando los numerosos cadáveres fueron llevados al lugar donde sus cabellos serian cortados para fabricar moquetas y sus dientes de oro arrancados, pude observar el suelo del lugar donde habían sido asesinadas todas aquellas inocentes personas: mojado. Los vomitos, la orina, incluso excrementos. Todo fruto del miedo, del dolor...
Y todos aquellos judios, acabaron en un crematorio con quince fogones donde, varios trabajadores, se encargaban de meter los cuerpos inertes en el abrasador fuego que destruia toda prueba de la masacre allí cometida. El resultado: ceniza. Simple ceniza y un sentimiento de impotencia abrumador. Las fuerzas de continuar adelante, después de presenciar aquel panorama del cual era, técnicamente, cómplice, desaparecieron por completo. La verdad cayó sobre mi como una losa, y comprendí cual había sido, pues, el destino de mis hermanas y mi madre.
Y la siguiente pregunta se grabó en mi mente cual tatuaje a la piel: ¿Cómo podía haber gente con la suficiente insensibilidad para cometer un acto tan terrible y espantoso como aquel, a cual no sabia describir con palabras?

Este es un mundo de GUERRAS.

La humanidad ha crecido luchando, imponiendo religiones, eliminando políticas, ignorando opiniones, asesinando culturas. Ley de vida: si quieres sobrevivir, lucha por lo que quieres. ¿Y cómo acaba todo esto? Siempre hay alguien que termina mal.
Tal vez antiguamente, las guerras eran luchas brutales físicamente. Provocaban mortalidad en grandes niveles, hambre, dolor físico. Puede que ahora, esto no ocurra tan a menudo. Diariamente no saltan nuevas guerras en las que las pistolas o las espadas tienen el papel de protagonistas, pero sí las palabras. Y, es que, sí usamos diariamente nuestra guerra psicológica: todos los días herimos u ofendemos a alguien con nuestras palabras, nuestras opiniones y prejuicios, incluso con nuestras miradas o gestos.
El caso es que, a pesar de que muchas veces no es nuestra intención, lo hacemos. Y siempre, SIEMPRE, hay alguien que sale herido.
Por eso, este es un mundo de guerras...
y las guerras son una MIERDA.

How to save a life?

Cuando el corazón adopta un ritmo descontrolado, las emociones se contradicen, nuestras ideas se alteran y las razones para vivir parecen extremadamente escasas, podemos llegar a sentir un infinito deseo de morir.
Nuestro pulso se acelera, aunque nosotros podemos llegar a sentir justo lo contrario: parece que nuestro corazón vaya a pararse en cualquier momento y la sangre vaya a dejar de fluir por nuestras venas. Los segundos se convierten en una aterradora eternidad.
Somos incapaces de pensar con claridad, las lágrimas nublan el jucio y el mundo puede convertirse en nuestra cárcel.
Una destrozante notícia, una dura realidad, unas palabras como balas...
Hay veces, que nadie es capaz de curar ese dolor que se nos clava en el cuerpo y en la mente con garras y dientes, pero en otras ocasiones, en cambio, alguien puede secar nuestras lágrimas y hacerlas cesar.
¿Cómo salvar una vida?
¿Quién es capaz de hacerlo?
Yo lo llamo ese "algo especial".
Él puede salvar mi vida.

Son historias de extraños.

Marina cogía todos los días el tranvía de las 21h y 25 minutos. Cogida de la mano de Jorge iba cada noche a la parada para volver a casa.
David, por su parte, acudía al mismo lugar a la misma hora pero con otra persona: Raquel.
Siempre tomaban los mismos asientos, nunca cambiaron de lugar. David y Raquel se sentaban junto a la ventana derecha y Marina y Jorge, en cambio, preferían los asientos que miraban hacia el pasillo, justo en frente de la otra pareja.
David y Marina, curiosos, siempre se miraron. Durante meses fueron conociendose poco a poco a base de mirar de reojo los movimientos del otro: su música preferida, su estilo, sus libros preferidos (en efecto, Marina leyó dos veces su libro favorito en los trayectos de vuelta a casa), incluso oyeron detalles de su vida privada.
No se dieron cuenta que, al cabo de un tiempo, habían dejado de coger las manos de sus respectivas parejas y pasaban gran parte del viaje intentando robar información el uno del otro.
Marina no podía vivir sin su música, le gustaban las novelas con finales muy emotivos, era sensible, y cuando estaba triste, se ponía la música a tal volumen que desde la posición de David se podía distinguir la letra de la canción.
David, era sonriente, también siempre con los auriculares puestos y moviendo la pierna al ritmo de la música, y solía mirar mucho al paisaje. Y digo solía, porque acabó intercambiando las calles de la ciudad por la dulce cara de Marina.
Las miradas fueron aumentando, y sus acompañantes no lo ignoraron. Los días, las semanas, los meses... cambiaron la situación más y más hasta que un día hubo un cambio: Aparecieron solos. Ni Jorge ni Raquel acompañaban a los dos jóvenes en el trayecto. Marina, con aspecto débil y caído, tomó su asiento de siempre, pero esta vez con un lugar vacío a su lado. Igual hizo David, poniendo al mínimo su música para escuchar la de Marina.
Ésta, al notar las miradas sin verguenza alguna, hizo lo mismo, sin dejar de observarse el uno al otro.
Pero, pasados unos minutos, Marina bajó la mirada, escondió las lágrimas y volvió a subir el volumen de su música.
Los 40 minutos aproximados de trayecto pasaron para los dos incómodos y lamentables. Aunque, David no lo pasó tan mal como Marina, que sabia que aquel viaje, era uno en vano con el simple objetivo de ver a David por última vez.
Así se levantó para bajar en su correspondiente apeadero, cuando la mano del otro jóven la agarró con delicadeza.
- ¿Estarías dispuesta a seguir viajando cada día a las 21h y 25 minutos?
Y, tras unos segundos maravillosos y confusos a la vez, Marina terminó de dar el paso definitivo al exterior y la puerta se cerró ante los dos.

¿Crees que Marina sería tan tonta como para dejar a su extraño escapar?

domingo, 17 de octubre de 2010

José Manuel Madrid Sánchez.

A veces, ser felices está en manos de otra persona: un chico, una chica.
Puede que solo sea un personaje secundario en nuestra vida, o tal vez sea uno de los principales. El caso es, que siempre llega nuestro protagonista, nos quita nuestro propio papel, y pasa a dominar nuestra película.
Los hay duraderos, los hay cortos, y los hay para siempre.
Y cuando llegan, comienzan a hacerse un hueco en nuestra función sin que prestemos mucha atención. Pero poco a poco, a veces en escaso tiempo, nos damos cuenta de nos estan robando el guión, y nos lo estan cambiando.
Y entonces, alguien nos dice: "Te estás enamorando".
Creo que he encontrado al ladrón que me ha quitado el papel de protagonista, y espero que sea de los de para siempre.