Hoy, me doy cuenta de que, realmente, no sé qué es lo que quiero. Y, sinceramente, tengo miedo. Llega el fin de año y, de nuevo, vuelvo a repetirme a mí misma que empezaremos el siguiente mejor que el pasado. Pero, en el fondo, no estoy segura.
Y es que se viene una avalancha de recuerdos sobre mí. Recuerdo a cierta persona realmente importante.
Alguien que estuvo todas las tardes haciendome reír, que me dijo cosas que nunca antes nadie me había dicho, alguien a quien quise muchísimo y que siempre fue sincero conmigo. Y de la noche a la mañana, adiós. Ya no estaba. Y me decepcionó.Pero ahora me doy cuenta de cuánto le echo de menos y tengo miedo a obsesionarme en recuperarlo y que, al contrario de mejorar la situación, la empeore y termine más decepcionada de lo que ya estoy. O peor: que vuelva a querer a esa persona como lo hice algún día.
¿Qué es lo que quiero? ¿Deseo recuperarlo o prefiero intentar -probablemente en vano- borrarlo de nuevo de mi vida y conformarme con lo que tengo?
Yo no quiero hacer daño a nadie, pero menos me lo quiero hacer a mí...
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